Muy buen post Martín.
En mi caso también prefiero quedarme donde estoy y no subir de cilindrada y perder calidad y confiabilidad.
Espero no ofender a nadie, esta es mi opinión:
Pensando de una manera más general, no sólo como usuario de moto, sino algo más abarcativo, percibo que se nos inculca olvidar una palabra que es imprescindible rescatar, si queremos que se nos respete como usuarios y consumidores:
excelencia.
Si conocemos lo que es la excelencia, raro que nos quieran enchufar espejitos de colores.
Y como suele suceder con estas cosas, tienen que ver con un tema de contexto, porque donde hay excelencia, hay palabra, hay competencia, hay exigencia, porque el usuario conoce lo que es la calidad y la exige.
Siento que cada vez, bien de a poquito, nos acostumbramos a vivir con menos calidad. Se va a pique la calidad en los productos, en los servicios, en la información, en la educación, en la calidad de vida, en la educación, en la educación.... insisto otra vez, en la educación, porque es lo que nos abre los ojos para exigir y mejorar todo lo demás.
Estamos en la espada y la pared.
Ok, Argentina es un mercado perisférico, ninguna marca se va a jugar demasiado en este mercado ínfimo y caotico, donde cada 10 años tiene un default y donde cada gobierno cambia las reglas de juego. Así y todo, sí que hay motos buenas, claro que sí, los locales sobre Libertador ofrecen muchas buenas marcas y cilindradas, esas que se venden en el primer mundo, pero el gran inconveniente es que el costo de esas motos están muy por encima de nuestras posibilidades adquisitivas. Eso lo padecemos todos... o casi todos.
Es que esas motos sirven para un mercado (siempre hablando de un término medio) que nada se parece al nuestro.
Encontré este infograma, que muestra cómo los usuarios de diferentes países reparten sus gastos en 5 rubros distintos. Si fuéramos una empresa con posibilidad de un mercado global, no sería lógico que enfoquemos nuestros productos en donde las cifras son más jugosas?
Y bueh... y el resto que compre las sobras y los discontinuados...
El anzuelo y el consuelo.
Un amigo mío me dió una lección bastante informal de marketing. Pongo este ejemplo:
Un futuro comprador entra a una agencia con toda la película en su cabeza de la moto que desea (el anzuelo), la ve en vidriera, toda flamante, la moto de sus sueños hecha exactamente para él, pero el vendedor le da el número de lo que cuesta y el comprador cae en la áspera realidad que esa moto, llena de cromados, con ruedas gigantescas y detalles custom, está a años luz de su poder adquisitivo. Sin embargo el vendedor, le muestra un poco más atrás una moto (el consuelo), que salvando algunas diferencias "menores" como calidad de materiales y terminaciones, relación peso/potencia y tiempo medio entre fallas, cuesta un valor que la billetera del comprador puede pagar, y la verdad que en apariencia, en rasgos generales, se ve bastante parecida a la que buscaba, bueh...
El comprador compra el sueño. El sueño, y en parte su desconocimiento, lo cega de ver la calidad de lo que se lleva, como bien dijo el Pela, un tiempo después va a tener que garpar "las consecuencias de la apariencia".
Ojalá algún día estemos de vuelta con todo este asunto, y podamos exigir y tener un mercado con menos agujeros negros, que sea más amplio y escalonado de motos que se oferten de acuerdo a nuestro poder adquisitivo, con buena calidad y con buen servicio de post-venta... y que los espejitos de colores se los encajen a otros.