Diagnóstico rápido: la batería sufrió una muerte súbita. Así no más, sin previo aviso. Había estado haciendo unos mandados y la hube arrancado varias veces, sin síntomas aparentes.
Me obligó a caminar arrastrándola por tres cuadras hasta el local. Preferí eso a tratar de correrla para que arranque, para no poner en riesgo mi miocardio ni mi entera integridad estando en el microcentro platense.
Una vez allí, me dirigí a la repuestera más cercana y volví con una Yuasa de gel idéntica a la original y unos mil mangos mas liviano.
La batería original duró tres años y medio, lo cual es lo lógico, pero me sorprendió como sucedió.
Después del cambio, la guacha resucitó.

